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Francisco José de Caldas (el sabio Caldas) contribuyo al conocimiento de la flora



Biodiversidad
  Los recursos hídricos, potencialidad para un desarrollo humano sostenible en el Departamento del Cauca 
Diciembre 17,02
Autor: Apolinar Figueroa y Leonidas Zambrano   
 
 

La disponibilidad de recursos hídricos superficiales es una oferta ambiental de vital trascendencia para el desarrollo social y ambiental del Cauca. El departamento cuenta con uno de los embalses de importancia para el país, Salvajina (en el municipio de Buenos Aires), que ocupa 2.200 hectáreas y tiene una capacidad total de 908x106m3 y útil de 756x 106m3 de agua.

Quebrada
Fotógrafo: Roxana Perafán

La disponibilidad de recursos hídricos superficiales es una oferta ambiental de vital trascendencia para el desarrollo social y ambiental del Cauca. El departamento cuenta con uno de los embalses de importancia para el país, Salvajina (en el municipio de Buenos Aires), que ocupa 2.200 hectáreas y tiene una capacidad total de 908x106m3 y útil de 756x 106m3 de agua. Además, el Cauca tiene 78 lagunas (Foto 1) con un volumen de 1065x103m3 agua. Entre ciénagas y pantanos la oferta es de 650x103m3 de agua, para una oferta total de 9581x103m3 de agua (Marín 1992:412) .Treinta de las lagunas del Cauca tienen una superficie entre 1.5 y 3.5 hectáreas y 38 tienen superficies menores de 1,5 hectáreas. Las principales son Buey (64 ha), San Rafael (Foto 2)(26.5 ha), Cutanga (24.7 ha), San Patricio (20.2 ha), Santiago (12.2 ha), La Magdalena (7.2 ha), Cuasiyaco (6.2 ha) (Foto 3) y Rionegro (3.5 ha).

El territorio del Departamento del Cauca tienen corrientes superficiales de importancia como los ríos Naya, Micay, Bubuey y Guapi hacia la vertiente del Pacífica, así como también los que se originan en el Macizo Colombiano, entre los que se destacan el Magdalena, Cauca, Patía y Caquetá. La trascendencia de estas cuencas rebasa los límites geográficos del Cauca y extienden su influjo tanto nacional como internacionalmente. De hecho, cuencas como la del Caquetá tienen influencia hasta la frontera con el Brasil; la cuenca del Magdalena, que incluye la del Cauca, es de trascendencia nacional no sólo en la oferta de recurso hídrico sino en el desarrollo agropecuario e industrial. Por ello, el análisis ambiental y social de estas cuencas es determinante para el desarrollo humano sostenible del departamento.

Cuenca alta del río Cauca

Comprende desde el nacimiento del río hasta su salida del departamento en los límites con el Valle el Cauca, con un área de 717.608 hectáreas, equivalentes al 23.7% del área total del Cauca. La cuenca enmarca en forma parcial o total 21 de los 40 municipios del departamento, caracterizados por presentar la mayor concentración poblacional, 679.423 habitantes, que representan el 62.3% del total de la población, 48.5% de los cuales se asientan en zonas urbanas (CRC 1996a:102). Las microcuencas que integran la cuenca alta del río Cauca son río Hondo, río Sucio, Palacé, Seguenguito, Piendamó, Ovejas, Inguitó, Dinde, Timba, Teta, Quinamayó, Japio, Palo y Desbaratado. Sus aportes hídricos generan un caudal medio anual de 266 m3/s, lo que representa un rendimiento de 33 L/km2. De estas microcuencas la del río Palacé reviste trascendental importancia por su oferta hídrica para la ciudad de Popayán. En este sentido, su aporte medio al río Cauca se calcula en 6.5m3/s. Otra cuenca aportante al Cauca de importancia hidrológica por su posible desviación al embalse de la Salvajina es la del río Ovejas, que comprende un área de 105.756 hectáreas y que incluye los ríos Ovejas (49.765 hectáreas), Mondomo (25.416 hectáreas) y Pescador (19.525 hectáreas). Desde su nacimiento en el municipio de Silvia hasta su desembocadura al Cauca el río Ovejas tiene una longitud de 71,5 kilómetros y una oferta media en caudal de 24.3m3 de agua.

El arrastre de sedimentos en la cuenca del Cauca se calcula en 8.2 kton/día, lo cual significa 1 ton/día/km2 (CRC 1996a:102). Por la densidad poblacional en la cuenca el control y gestión de los vertimientos líquidos y manejo de basuras son prioritarios. De los 21 municipios que conforman la cuenca del río Cauca 19 cabeceras municipales vierten sus aguas residuales domésticas a fuentes de agua que drenan al río sin ningún tipo de tratamiento. En 1997 se aportaron cargas contaminantes de 437.2 ton/mes, expresada en términos de DBO5 y 548.7 ton/mes de SST. De igual forma, ninguno de estos municipios tiene sistemas de disposición final de residuos sólidos. El 85% del sector industrial asentado en esta región aporta 4.6 ton/día de DBO5 y 2.1 ton/día de sólidos suspendidos totales (SST), resultado de los procesos productivos de los ingenios Cauca, La Cabaña y la Planta de Propal II[1] (CRC 1996a:102).

Entre 1987 y 1992 el área cubierta de bosque en la cuenca se redujo de 14.1% a 7.2. En la zona de influencia del embalse de la Salvajina el consumo de leña para actividades varias es de 28.800 m3 por año. De las 197.600 hectáreas del área de influencia directa del embalse de Salvajina 13.400 hectáreas tienen suelos con erosión de tipo moderada a severa y 2.297 hectáreas tienen erosión severa a muy severa. Esta situación se ha agudizado por la utilización de actividades agrícolas no sostenibles, que han aumentando la sedimentación del embalse hasta niveles de 1.400.000 toneladas por año. Estas actividades de carácter intensivo y fragmentario han generado contaminación por pesticidas (malatión, lorsban , sistemin y metil paratión), con valores que sobrepasan los límites permitidos por el Ministerio de Salud (CRC–Universidad del Cauca 1996).

El abastecimiento de agua para Caloto, Corinto, Padilla, Puerto Tejada y Santander proyectado para el año 2.015 indica que se debe disponer de 615 L/s, sin tener en cuenta las demandas del desarrollo industrial generado por la Ley Paez; a esta cifra hay que sumar las necesidades del sector azucarero, calculadas en 2.83m3/s (ASOCAÑA 1998:159) e industrial, 4.76m3/s (Torres 1998:105). Esto indica que la gestión ambiental de esta cuenca es vital para el desarrollo del Cauca. Frente a este escenario el potencial aprovechamiento de las aguas subterráneas es una alternativa de gran importancia para la satisfacción de la demanda. Sin embargo, la oferta de este recurso no se ha determinado aún. En consecuencia, los procesos de urbanización, manejo y gestión de aguas servidas, tala y deforestación son componentes críticos que deben ser analizados en virtud de las interacciones sinérgicas potenciales que propician en la cuenca.

La deforestación pronunciada ha generado la exposición y pérdida de la protección superficial, que se traducen en la alteración de los horizontes del suelo y el incremento de su temperatura por la pérdida de protección y el aumento de la insolación, acelerando la volatilización de los nutrientes; esto se refleja en la disminución de la capacidad productiva, en la alteración de las características físicas y químicas del suelo y en cambios de la relación planta-suelo. En suma, la tala indiscriminada aumentará las posibilidades de erosión (Figueroa et al. 1998:30). Este proceso de antropización relacionado con los ecosistemas acuáticos está ocasionando la pérdida de áreas o zonas ecotonales que aportan material alóctono que contribuye a la producción primaria. Las actividades antrópicas en la cuenca del Cauca han afectado su funcionamiento al intervenir la dinámica fluvial del río en detrimento de la calidad del agua y alterando la zonación transversal y longitudinal de la vegetación y el paisaje fluvial. Estos efectos tienen mayor incidencia en la zona baja, al norte del departamento, región donde el río genera mayor riesgo y afecta más dramáticamente a la comunidad ribereña.

Cuenca del río Patía

Esta cuenca tiene una extensión de 542.065. En ella se localizan 221.083 habitantes (20.0% de los cuales está localizado en los centros urbanos), el 20.2% de la población del Departamento. El río Patía nace en las faldas del volcán Sotará, a 4580 metros de altura, y debe su formación a la confluencia de los río Quilcacé y Timbío, que se unen en El Hoyo, a 600 metros de altura y a 57 kilómetros de su origen. El Patía tiene un caudal medio de 139 m3/seg, equivalente a un rendimiento de 26.2 L/s/km2, sobre una extensión de 5.420.65 km2. El transporte de sedimentos se calcula en 17 kton/día o sea o 3 t/día/km2 (CRC 1996b:30).

Las microcuencas que integran la cuenca alta del río Patía en el Departamento del Cauca pueden verse en el Cuadro 1. El río Patía I hace referencia a las siguientes:

NOMBRE AREA ( ha)

Río Timbío 84.000
Río Quilcacé 61.000
Río Guachicono 98.000
Río San Jorge 88.000
Río San Bingo 59.980
Río Sajandí 20.040
Río Mamaconde 17.446
Río Mayo 7.456
Río Patía I 65.800
Río Patía II 40.343
TOTAL 542.065

Cuadro 1. Microcuencas que forman la cuenca del río Patía.

microcuencas: Luna, Criollo, Capitanes, Cascajal, Versalles, La Cañada, Mamaconde (Foto 4) y el Salado en los Municipios de Patía y Balboa. El río Patía II incluye las microcuencas de los ríos Pinche, Yeguarizo, Martín Pérez, El Placer, Cañaduzal, Sánchez, El Zorro, Sachamates, Cangrejos, Mojarras, Casasapos, El Silencio, Matacea y La Despensa. Estas microcuencas son compartidas entre los departamentos de Cauca (56.27%) y Nariño (43.73%) (DNP-CORPONARIÑO-CRC-GTZ 1993:35-39). En cuanto a oferta hídrica total en las 14 subcuencas que constituyen la cuenca del Patía se han identificado 91 microcuencas, de las cuales se han aforado 54, lo que significa un cubrimiento del 59.3%, considerando que del caudal mínimo en cada microcuenca se tiene una disponibilidad de 42607L/s.

Los aportes de cargas contaminantes a la cuenca del río Patía están representados, principalmente, por vertimientos de aguas residuales domésticas de las cabeceras municipales de Patía, Balboa, Bolívar, Mercaderes, Sotará, Almaguer, Florencia y Timbío. Estas cargas contaminantes se han estimado en 62.3 ton/mes de DBO5 y 7.75 ton/mes de SST (CRC 1996b:30). A excepción del municipio de Bolívar las cabeceras municipales de esta cuenca no tienen un sistema de disposición final de residuos sólidos domésticos. Además, el estado higiénico de los mataderos y la precariedad de la disposición de excretas a nivel rural es el reflejo del inadecuado estado de infraestructuras básicas y del mal manejo sanitario de la región.

En esta cuenca existen dos acuíferos del precuaternario y cuaternario, con volúmenes de 46.619.000 y 25.357.000 m3 de agua (DNP-CORPONARIÑO-CRC-GTZ 1993:35-39). Además, a lo largo de los ríos Patía, Mayo, Guachicono (Foto 5) y San Jorge existen angostas planicies aluviales con aluviones recientes que pueden contener acuíferos de alta permeabilidad, al igual que los encontrados en el río Patía, compuestos por arcillas arenas y gravas con un espesor máximo de 20 metros y que tienen acuíferos libres con una transmisividad de 700m2/d (Angel 1991). También pueden existir acuíferos libres, semiconfinados y confinados asociados a la formación Galeón (Angel 1991). La demanda actual de agua en el área de la cuenca está estimada en 248L/s y en las proyecciones hasta el año 2007 la demanda inferida será de 327L/s para una disponibilidad de 150 L/habitante/día (DNP-CORPONARIÑO-CRC-GTZ 1993:35-39).

Es evidente la carencia de agua en algunas zonas y épocas del año[2], situación que ha estado directamente relacionada con y agravada por fenómenos climáticos globales como El Niño, agudizando la deficiencia por la alteración de los procesos naturales de regulación de los caudales como consecuencia de la pérdida de cobertura vegetal protectora. Estas alteraciones ambientales favorecen la ocurrencia de problemas erosivos de los suelos, más evidentes en las zonas de ladera del flanco oriental de la Cordillera Occidental, en las subcuencas de los ríos Capitanes y Sajandí.

La vegetación primaria de la cuenca del Patía está casi extinguida debido a la disminución del área boscosa por el establecimiento de ganadería extensiva, parcelas agrícolas, cultivos ilícitos, presión demográfica y extracción de productos forestales para construcción, comercialización y necesidades energéticas. En el Macizo Colombiano, donde la cuenca del Patía tiene su origen, existen relictos de bosques nativos y áreas con vegetación de páramo que requieren ser protegidas. El bosque nativo ha sido muy afectado por la práctica de la tala y quema y el establecimiento de cultivos ilícitos en la zona alta, al igual que por los incendios forestales en la parte media y baja de la cuenca, generalmente asociados a prácticas culturales. Otro factor desestabilizante de las condiciones ambientales está relacionado con las explotaciones mineras; los impactos ambientales causados por la extracción artesanal de oro de aluvión han degradado cuencas tan importantes como la del río San Jorge. Estos procesos degradativos han moldeado los patrones geomórficos y biológicos de esta cuenca y afectado componentes básicos para garantizar su sostenibilidad como el suelo y la vegetación, alterando las relaciones intrínsecas del sistema y afectando la disponibilidad de agua.

La ganadería ha afectado de manera particular los suelos, más que en cualquier otra región del Cauca, destruyendo el horizonte A00 y generando, como consecuencia del pisoteo del ganado, un proceso de compactación del horizonte A1 que favorece la pérdida de espacios intersticiales, alterando su permeabilidad. Este hecho incrementa la escorrentia superficial y altera la relación suelo-planta en cuanto a la disponibilidad de agua, afectando los procesos vegetativos, cambiando la relación de la capacidad productiva e incrementando la suceptibilidad a los procesos erosivos. La destrucción y pérdida del horizonte A00 ha generado un aumento en la sedimentación, lo que se expresa en un incremento en la turbiedad de las aguas naturales y el cambio en la demanda biológica de oxígeno, propiciando alteraciones en las características físicas y químicas que pueden producir cambios en la composición de las comunidades y alteraciones en la productividad primaria bruta (PPB) de los ecosistemas acuáticos. La actividad ganadera en la cuenca está asociada con el cambio de uso del suelo, pasando las áreas forestadas a ser pastizales. Esta converción significa una interrupción del proceso sucecional que potencializa el menoscabo del horizonte A00 pero genera la pérdida de hábitats y nichos, afianzando la fragmentación ecosistémica y generando la pérdida de endemismos. Esta situación se expresa la alteración de la diversidad de fauna y flora y en el solapamiento de los nichos, lo que significa alteraciones de las relaciones intra e interespecíficas, favoreciendo la competencia entre individuos de la misma especie y entre diferentes especies, alterando las cadenas tróficas y afectando la biodiversidad del sistema (Figueroa et al. 1998).

Cuenca del Pacífico

La cuenca del Pacífico tiene un área de 10.271.95 km2, 34% del área del Departamento, y comprende los municipios de Guapi, Timbiquí, López de Micay, Argelia y el 60% de El Tambo. En esta región viven 106.112 habitantes, el 9.73% de la población del departamento, 18% de la cual está concentrada en sus cabeceras municipales y zonas ribereñas. El río Micay (Foto 6) aporta un caudal promedio de 606 m3/s, correspondiente a un rendimiento de 155 L/s/km2, mientras el Naya aporta 417 m3/s, el Saija 166 m3/s, el Timbiquí, el Bubuey 147 m3/s y el Guapi-Guajuí 357 m3/s (Mejía et al. 1984).

Esta cuenca es importante por su potencial hidroenergético, así como por ser la cuenca sobre la cual se ha pretendido desarrollar una comunicación terrestre con el océano Pacífico. Aparte de estas razones en ella se encuentra el Parque Nacional Natural de Munchique, reserva natural de importancia mundial por su gran biodiversidad y por constituir una gran corredor biológico si se conecta este parque con el Parque Nacional Natural de los Farallones a través de la cuenca del río Naya. Dada la trascendencia hidrológica de la cuenca del Pacífico en el Cuadro 2 reseñamos los principales afluentes del río Micay, indicando las áreas de sus cuencas aportantes y la longitud de cada cauce (CRC-Universidad del Cauca 1992:140).


Cuenca Area (has) Longitud (kms)
Micay 156.280 100.0
El Tambor 10.555
Murciélago 5.096 19.5
La Iguana 14.714 31.5
Isla de Gallo 4.555 12.3
Chuare 64.669 50.9
Siguí 12.957 28.6
Aguaclara 19.412 27.9
San Joaquín 27.643 40.2
Jolí 6.076 18.9
Mechengue 20.373 31.8
Tope-Mecaje-Huisitó 47.016
San Antonio 8.250 19.5
Plateado 12.404 27.5
Guaitara 3.000 17.1



Cuadro 2. Principales afluentes del río Micay.

Las aguas subterráneas en el litoral caucano se relacion con las características geológicas de sedimentos no consolidados en los deltas de los ríos Naya, Micay y Guapi, al igual que los aluviones costeros de gran parte del litoral, que tienen acuíferos de extensión variable de dos tipos: costaneros y continentales. Los primeros son lentes de agua que yacen sobre y están rodeados de agua salada; la proyección teórica del lente de agua dulce es 40 veces la elevación de la tabla de agua. Los acuíferos continentales están bastante alejados de la costa y tienen una relación directa con las corrientes superficiales que drenan desde la Cordillera Occidental (INGEOMINAS 1989).

En esta cuenca la principal fuente de contaminación de las corrientes de agua esta relacionada más con los procesos de explotación aurífera que con el vertimiento directo de las aguas domésticas residuales en las cabeceras municipales. La carga contaminante puede estimarse en 6.707 kg./mes DBO5 y 7.985 kg./mes de sólidos suspendidos totales (SST). Esta última cifra se relaciona, sobre todo, con el procesamiento de coco y las actividades de transformación de madera. En las cabeceras municipales no se cuenta con sistemas de disposición final de residuos sólidos domésticos y la cobertura del sistema de alcantarillado en las cabeceras de los municipios es sólo del 50%.

Aparte de esta problemática ambiental, muy ligada al saneamiento básico, existen serios problemas generados por la minería, que se ha ejercido de forma. Esta actividad antrópica, junto con los procesos de tala, es la más impactante y determinante para el futuro ambiental del Pacífico caucano. Al analizar las relaciones y los procesos de las actividades mineras se deben establecer tres tipos de explotación: a cielo abierto, subterránea y aluvial; esta última se lleva a cabo en los lechos de los cauces y en las terrazas aluviales, generando impactos importantes no sólo por la extracción sino también por el procesamiento. Este tipo de explotación está ocasionando la destrucción de los horizontes del suelo, generando cambios topográficos y geomorfológicos que contribuyen a la inestabilidad del terreno y dejando formaciones de roca al descubierto, lo que incrementa los procesos de intemperización de la roca mediante la intensificación de la oxidación y exposición a mayores temperaturas y acelerando los procesos de diaclasamiento. Estas condiciones favorecen procesos como la lixiviación de nutrientes producto de la alteración del suelo en sus características físicas y químicas; y la intensificación en los procesos de mineralización, lo que acelera los procesos de lixiviación, disminuye la capacidad productiva del suelo e incrementa la erosión. La pérdida de cobertura vegetal a consecuencia de la destrucción de los horizontes interrumpe el proceso sucecional y propicia la pérdida de habitat y nichos, originando el desplazamiento de fauna terrestre y acuática; este hecho favorece el solapamiento de nichos y refuerza la competencia intre e interespecífica, induciendo la migración de especies, alterando la diversidad de fauna y vegetación e, incluso, propiciando la pérdida de endemismos (Figueroa et al. 1998). El recursos hídrico se ve afectado por la destrucción de los horizontes y las desviaciones de los cauces; esto genera sedimentación y turbiedad por residuos sólidos y vertimientos de los campamentos mineros, ocasionando el cambio en las características físicas y químicas de los ecosistemas acuáticos. Todas estas actividades transforman el paisaje, potenciando la pérdida de zonas ecotonales y alterando la productividad y la red trófica del sistema. Las cuencas mas afectadas por esta actividad son las de los ríos Micay ,Aguaclara, Timbiquí, Jolí, Naya, Guapi y Guajuí.

Cuenca del alto Magdalena

La cuenca del río Magdalena tiene su origen en el Macizo Colombiano, sobre una altitud superior a 2.200 metros, con un área aproximada de 155km2, un rendimiento de 105.71L/ km2 y un caudal de 152.93m3/s24. El principal afluente de la cuenca alta del Magdalena es el río Páez, que nace en el noroccidente del nevado del Huila. Entre los ríos que desembocan en la margen derecha del río Páez están San Vicente, Moras, Ullucos y río Negro; el río Ullucos recibe, a su vez, las aguas de los ríos Malvazá, Ovejas y Guanacas, originados en los páramos de las Delicias y Moras. Por la margen izquierda el Páez recibe las quebradas de Toez, Símbola, Salado, Guelcar, Macana, Gallo, Honda y Totumo (IGAC 1993:159).

La cuenca del alto Magdalena en el Cauca se enmarca en los municipios de Páez e Inzá; el primero alberga un 85% de población indígena duramente afectada por la avalancha del río Páez. La población de esta cuenca es de 61.637 habitantes, el 5.65% de la población total del departamento; un 4.28% de ella se ubica en las cabeceras municipales. El 94.35% de la población rural carece de servicios de saneamiento básico, lo cual afecta la calidad del recurso hídrico. La situación más crítica se presenta en los resguardos de San Andrés y Santa Rosa, y en las zonas de Turminá, Pedregal, Itaibe, San Luis y río Chiquito. La carga contaminante del río Páez al Magdalena se ha estimado en 6.510 kg./mes de DBO5 y 7.750 kg./mes de SST26, correspondiente únicamente a los vertimientos de aguas residuales domésticas de las cabeceras municipales.

El 36.7% de la cobertura vegetal corresponde a bosque nativo ubicado en la vertiente oriental de la Cordillera Central, pero está muy intervenido por procesos de colonización. Finalmente, la vegetación de páramo corresponde a un 3.3% del total de la cuenca.

Cuenca del Alto Caquetá

Esta cuenca se localiza en la parte suroriental del departamento y se conoce como la Bota Caucana, integrada los municipios de Santa Rosa y Piamonte. Es la cuenca más recientemente poblada y la de más baja densidad poblacional; solamente representa el 2% de la población (19.061 habitantes diseminados, en un 97%, en el área rural de los municipios).


 
   

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